La calidad de los servicios sociales y la atención social es importante porque cuando se proporciona un alto nivel de apoyo, el bienestar de las personas aumenta al fomentar su independencia. De hecho, unos servicios de calidad pueden resultar transformadores para cada persona que utiliza los servicios, ya que contribuye positivamente a la economía al permitir trabajar a las familias de las personas que reciben asistencia y apoyo. Además, los sectores de los servicios sociales y la atención social aportan millones de puestos de trabajo a las economías de los países europeos.